Te regalo esta frase...

"Los dispositivos intrínsecos se inclinan en la desazón de los domingos, pero el milagro superior del sortilegio idílico introduce el rigor de una sonrisa" Friedrich Kliebs

ADVERTENCIA!

ADVERTENCIA: EN ESTE BLOG QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO ABSTENERSE A DEJAR OPINIONES, CRÍTICAS, BURLAS, INJURIAS, INSULTOS, PUTEADAS O... TAL VEZ... SI LO PREFIEREN... ELOGIOS

viernes, 17 de febrero de 2012

Dicotomía incruenta - Oliverio Girondo

Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

Oliverio Girondo, Persuasión de los días (1942)

miércoles, 15 de febrero de 2012

Monólogo de Lucky

Dada la existencia tal como demuestran los recientes trabajos públicos de Poinçon y Wattmann de un Dios personal cuacuacuacuacuacua de barba blanca cuacua fuera del tiempo del espacio que desde lo alto de su divina apatía su divina atambía su divina afasía nos ama mucho con algunas excepciones no se sabe por qué pero eso llegará y sufre tanto como la divina Miranda con aquellos que son no se sabe por qué pero se tiene tiempo en el tormento en los fuegos cuyos fuegos las llamas a poco que duren todavía un poco y quien puede dudar incendiarán al fin las vigas a saber llevarán el infierno a las nubes tan azules por momentos aun hoy y tranquilas tan tranquilas con una tranquilidad que no por ser intermitente es menos bienvenida pero no anticipemos y considerando por otra parte que como consecuencia de las investigaciones inacabadas no anticipemos las búsquedas inacabadas pero sin embargo coronada por la Acacacacademia de Antropopopopometría de Berna en Bresse de Testu y Conard se ha establecido sin otra posibilidad de error que la referente a los cálculos humanos que como consecuencia de las investigaciones inacabadas inacabadas de Testu y Conard ha quedado establecido tablecido tablecido lo que sigue que sigue que sigue a saber pero no anticipemos no se sabe por qué como consecuencia de los trabajos de Poinçon y Wattmann resulta tan claro tan claro que en vista de los trabajos de Fartov y Belcher inacabados inacabados no se sabe por qué de Testu y Conard inacabados inacabados resulta que el hombre contrariamente a la opinión contraria que el hombre en Bresse de Tetsu y Conard que el hombre en fin en una palabra que el hombre en una palabra en fin a pesar de los progresos de la alimentación y de eliminación de los residuos está a punto de adelgazar y al mismo tiempo paralelamente no se sabe por qué a pesar del impulso de la cultura física de la práctica de los deportes tales tales tales como el tenis el fútbol las carreras y a pie y en bicicleta la natación la equitación la aviación la conación el tenis el remo el patinaje y sobre hielo y sobre asfalto el tenis la aviación los deportes los deportes de invierno de verano de otoño el tenis sobre hierba sobre mesa y sobre cemento la aviación el tenis el hockey sobre tierra sobre mar y en los aires la penicilina y sucedáneos en una palabra vuelvo al mismo tiempo paralelamente a reducir no se sabe por qué a pesar el tenis vuelvo la aviación el golf tanto a nueve como a dieciocho hoyos el tenis sobre hielo en una palabra no se sabe por qué en Seine-Seine-e-Oise-Seine-et-Marne-Marne-et-Oise a saber al mismo tiempo paralelamente no se sabe por qué de adelgazar encoger vuelvo Oise Marne en resumen la pérdida seca por cabeza desde la muerte de Voltaire siendo del orden de dos dedos cien gramos por cabeza aproximadamente por término medio poco más o menos cifras redondas buen peso desvestido en Normandía no se sabe por qué en una palabra en fin poco importan los hechos ahí están y considerando por otra parte lo que todavía es más grave que que surge lo que todavía es más grave a la luz la luz de las experiencias actuales de Steinweg y Petermann surge lo que todavía es más grave que surge lo que todavía es más grave a la luz de la luz de las experiencias abandonadas de Steinweg y Petermann que en el campo en la montaña y a orillas del mar y de corrientes y de agua y de fuego el aire es el mismo y la tierra a saber el aire y la tierra por los grandes fríos el aire y la tierra hechos para las piedras por los grandes fríos ay en la séptima de su era el éter la tierra el mar para las piedras por los grandes fondos los grandes fríos sobre mar sobre tierra y en los aires pocoqueridos vuelvo no se sabe por qué a pesar del tenis los hechos están ahí no se sabe por qué vuelvo a lo siguiente resumiendo en fin ay a lo siguiente para las piedras quien puede dudarlo vuelvo pero no anticipemos vuelvo la cabeza al mismo tiempo paralelamente no se sabe por qué a pesar del tenis a lo siguiente la barba la llama los llantos las piedras tan azules tan tranquilas ay la cabeza la cabeza la cabeza en Normandía a pesar del tenis los trabajos abandonados inacabados más graves las piedras resumiendo vuelvo ay ay abandonados inacabados la cabeza la cabeza en Normandía a pesar del tenis la cabeza ay las piedras Conard Conard…

¡Tenis! ... ¡Las piedras! ... ¡Tan tranquilas! ... ¡Conard! ... ¡Inacabados! ...

Samuel Beckett, Esperando a Godot (1952)

martes, 14 de febrero de 2012

Society

Sólo el turbio mote
del alma acorralada y absurda
diluyendo su semen
entre las carnes débiles del barro.

Los árboles corrompidos
que angostan la luz de la ventana.
La carta quemada en el hogar del hielo.

Más allá de la población épica
la que luce los colores de la guerra
la bastarda peregrinación
la imaginería humana.
Y alojados y embebidos en la triste comedia 
placeres pagados en oro
horas de cocktails
deseos de asesinar en el aburrimiento.

Luis Alberto Spinetta "Guitarra Negra"

jueves, 9 de febrero de 2012

Tu vuelo al fin

Todos los días de esta vida estarás en nuestros corazones...


Gracias por regalarnos tu magia, tu sublimidad, tu encanto!


Gracias por tantos momentos de belleza! 


Hasta siempre, Flaco querido!





"Hoy mis letras están de luto porque siento la ausencia de tu poesía"

lunes, 30 de enero de 2012

Bla Bla Bla

Equinoccio de verano
Solsticio de perfumes envalentonados
En pilares apelmazados navegan labriegos portadores de oquedad
Entre pinceles de revoltijo sagrado hacen su marcha los peones altivos
Desde el abrigo del sol las butifarras exhalan su aliento a hiel
Los saltimbanquis acallan su quehacer ya olvidado

Sentirá un impaciente vigor
Quien no desee jamás gesticular
Miles de ciénagas oscuras

Friedrich Kliebs

lunes, 2 de enero de 2012

Verborreas de comienzos de año

Gino Severini - Festival in Montmartre (1913)
contromado inundado
carcomido dilucidado acomodado
cual pescado abombado

calígula mortuario
ortoprascoltado
quersimarron fortuito
percomado
emergido por el aluvion

cuento recuento
mas cuento

y escuendo

no se mostran
no se mostran!
se escuenden
se escuenden!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Titubeo

Tal vez las estrellas no se pregunten
por qué las ramas se deshacen
junto al predilecto entorno
o al mameluco azul
que envuelve tu risa

Quizás las mañanas que ya se perdieron
puedan perdonar
a los lagos
que se escondieron

O quizás los surcos estereotipados
del argumento crónico hinchado
desenvuelva la constructiva efervecencia
de las nubes vecinas
queriendo ocultar
algún clamor

sábado, 26 de noviembre de 2011

Oliverio Girondo

Espantapájaros - 8


Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. 
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. 
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. 
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! 
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. 
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? 
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... 
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. 
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda. 



Girondo, Oliverio. Espantapájaros (1932)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Y el transformista salió gritando

Mutando, posmutando, transmutando
reconstituyendo los esmaltes perfilados del consecuente vigor trasfaltado
insolventando la falaz epidérmica de los días victoriosos
el sabor amargo de mi boca aumenta
y el sentir vacío de la esquelética mirada perdida
se disuelve
----------- a lo lejos
-                    en un cadalzo        en un cadalso         en un cadarzo
-                          en un caldo
-                                en una caldera

Aquellos se cansaron
Vanse

miércoles, 19 de octubre de 2011

Análisis de vida

Hay dos épocas muy importantes en la vida:
aquellas en las que todos lo días perdés un encendedor 

y aquellas en las que tenés más de uno...